Como a otros muchos estudiantes de Formación Profesional, Universidad, Ciclos Superiores o Másteres, llega un momento en el que se te presenta la oportunidad de realizar unas prácticas en empresa. Yo lo llamo oportunidad porque realmente lo veo así. Es como si se te abriera un enorme abanico de ofertas de trabajo con la única condición de cobrar menos, o en algún caso nada (siempre y cuando te paguen) o simplemente asumir un roll que te acompañará durante todas las prácticas, que es lo que se podría considerar como la parte mala.

Te conocerán y te etiquetarán como el chico “nuevo”, el “que se va a tragar los marrones” o el novato. Pero todos ellos se centran en una única
figura. El becario. Tengo que decir que nunca me ha gustado esa palabra porque realmente ni te dan becas ni te dan nada. Al menos en los casos que yo conozco.logo-kuos

La mejor manera de encontrar unas buenas prácticas, es moviéndote por tu cuenta.

Al igual que a todos esos compañeros que he comentado, a mí también me llegó el momento de realizar mis prácticas. Estaba finalizando el Grado Superior del Ciclo Administración de Sistemas en Red (ASIX) del CIP FP Batoi de Alcoy, y ciertamente, no me llegó, si no que lo busqué.

Dentro del grupo genérico de estudiantes, suelo realizar varias clasificaciones entre las que se encuentra la siguiente: consiste en dividirlos en dos grupos, los que una vez llega el verano desconectan completamente y los que no. Yo tenía muy claro que no quería pertenecer a ese primer grupo de estudiantes por lo que me puse manos a la obra para intentar no caer en esa “comodidad” e improductividad durante los meses de verano.

La decisión de querer hacer algo durante el verano partía de que durante todo el curso había formado parte de una Empresa ligada a nuestro Instituto llamada Aitex, y era tan alto y acelerado el ritmo que había cogido durante esos meses (sobre todo durante el último mes), que no estaba dispuesto a perder-lo. Dándole vueltas a las posibles cosas que podría hacer en verano para mantener esa productividad, se me ocurrió que podría realizar mis prácticas durante los meses de verano, y así, eso me serviría para generar el suficiente aprendizaje y conocimiento como para desenvolverme con más soltura y desparpajo de cara a mi último año de formación en Aitex.

Rápidamente me puse en contacto con el Tutor y director del Departamento de Formación y Atención al Alumno, Francesc Torró  (uno de los mejores profesores que he tenido) y me encontré con que apenas tenía 2 semanas para encontrar una empresa en la que hacer mis prácticas, y resulta que además, la mayoría de plazas ya se había asignado.

Tan pronto como pude, entré en Internet, e hice una búsqueda en base a cuatro filtros. A veces individualmente y otras conjuntamente. Los cuatro filtros que apliqué fueron:

  1. La ubicación de la empresa: Valoraba en primer lugar que fuera una empresa cercana, y en el caso de que no encontrara ninguna que consiguiera satisfacer mis expectativas, una que se encontrara en un lugar cálido y agradable. Comenzamos con el descarte
  2. El flowque me transmitía la empresa: Creo que fue en este filtro donde mayor criba hice con las empresas que podrían ofrecer esta demanda de realizar las prácticas con ellos. Como digo en el título, si no me transmitían flow/buen feeling, simplemente las descartaba. Seguimos con el descarte…
  3. Si conocía/seguía al CEO de la empresa: También me fijaba en si conocía o al menos seguía en RRSS o en algún blog al CEO de la empresa puesto que ello podía ser un reflejo de lo que posteriormente podría aportarme la empresa. Tenía varios candidatos.
  4. Las funciones que podría desempeñar en ella: Mi trabajo en esas empresas tendría que ser acorde a mis gustos y ganas de aprender. No quería ser un “chico de los cafés”, ni un “traga marrones”… Quería hacer cosas. Aprender al máximo.

Si desde el primer momento hubiese mandado un correo tan sólo a las empresas que pasaran por esos cuatro filtros corría el riesgo de quedarme sin prácticas por escasez de oferta. El tiempo apretaba, y tenía que hacer algo con mi verano. Finalmente, decidí que querría hacer mis prácticas en una empresa de Alcoy, y en caso de no ser así, me gustaría irme a Cañada o, Alicante… Ya había algunas empresas que cumplían con esas características, pero tardaban en contestar. Las ofertas que me pasaban desde el dpto. de atención al alumno en el instituto tampoco acababan de convencerme del todo y por eso adopté una estrategia de mailing más agresiva. Me hice una especie de plantilla que fui perfeccionando según mandaba las primeras peticiones y la intenté personalizar en algún momento del correo. Mandé como 10-15 correos a diferentes empresas y en total se interesaron por mi 4 de ellas.

Ni currículums, ni experiencia previa, ni portfolios… La actitud es lo que más cuenta

Un dato importante es que en los correos no adjuntaba ningún archivo. Ni currículums, ni trabajos realizados por mí, ni nada. Simplemente hablaba a corazón abierto sobre mi experiencia como estudiante de Administración de Sistemas del CIP FP Batoi y alguna que otra cosilla más sobre mi persona e inquietudes. Parece que no me fue mal. Una de las empresas en las que finalmente no he acabado, había realizado recientemente una contratación y carecían de espacio y recursos para contratar a otra persona, y las otras dos, simplemente llegaron tarde. ¿Quién fue la elegida? KUO’S Professional.

Tras compartir una serie de correos con Juan Antonio Sanchis al que admiraba y seguía en su Facebook, e insistir de que era la persona adecuada para que contaran conmigo como becario, finalmente, dejo torcer su brazo gustosamente y me aceptó para realizar mi programa de prácticas en su empresa referente en el mundo de la cosmética KUO’S Professional.

Algún otro día hablaré sobre mi experiencia con el equipo de KUO’S Professional y también sobre el contenido de ese “mailing agresivo” que realicé para hacerme un hueco en una empresa que encajaba perfectamente con los intereses que tenía sobre la ubicación de la empresa, el flow que me transmitía, el “nivel” del CEO y las tareas que ejercería.

Esta es mi historia sobre cómo conseguí mis prácticas en KUO’S Professional, pero estaría encantado de conocer la tuya. ¿Te animas a compartirla conmigo?

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